miércoles 16 de diciembre de 2009

Acerca de todo esto.



Llevo tiempo pensando lo mismo pero de una manera algo difusa, y de pronto hoy he visto la luz y me ha dado el arrebato de publicar una entrada con esta reflexión. Puede que luego me arrepienta, pero me da igual. Está claro que tenemos días de todo tipo, ¿y para qué sirve un blog si no puede ser el reflejo de nuestro estado de ánimo?.

Mi "profundísimo" pensamiento se resume en dos palabras: Estoy harta.

No sé otro día, pero hoy de pronto noto que estoy cansada de todo esto. Del blog y de lo que él implica. Es que estoy saturada de tendencias, en serio.

A veces he tratado de recordar cómo era la vida de una chica cualquiera cuando no existía Zara y compañía (yo viví esa época) y me cuesta, la verdad. Y ahora me pasa algo parecido con el mundillo cibernético y blogueril de la moda.

Trato de acordarme de cómo era mi vida cuando no me dedicaba a leer más y más páginas de moda, a ver miles de imágenes de "celebrities" en miles de blogs (el mío entre ellos), a ver las mismas cuatro prendas de moda en todas partes, a saber casi en tiempo real qué nuevo complemento sacan a la venta en cada una de las tropecientas tiendas de moda que conocemos, a ir enterándome de quién se ha comprado ya los botines de tachuelas y quién va todavía en su busca...Y me cuesta recordar cómo era todo antes.

Quiero recordar cómo era mi experiencia de comprar ropa cuando no me influían las modas (salvo la que podía apreciar en la limitada muestra que tenía a mi alcance, entre gente conocida y de mi edad y circunstancias). Echo de menos el comprar poco y valorando tantísimo mi nueva adquisición. Comprar siguiendo mis propios y únicos impulsos. Y sobre todo, comprar con cierta sensación de exclusividad, porque cuando yo era más joven, la gente vestía diferente y acorde con su propia personalidad, y cuando una amiga tenía una camiseta igual que la tuya, te reías de que se hubiera producido una casualidad tan sorprendente. Increíble, ¿eh? (Además, te ponías de acuerdo con ella para no usarla el mismo día).

¡Es que antes no sabíamos lo que llevaban las demás! ni lo que tenían en casa, ni lo que pensaban comprarse, ni nada de nada. No es que no nos dejáramos influir, es que era casi imposible, porque no teníamos ni idea de cuál era la prenda de la semana que todo el mundo quería adquirir a toda costa. Antes comprábamos con calma, sin esta sensación tan molesta de que si no corres a buscar la camiseta que fichaste el último día, te vas a quedar sin ella, porque de pronto se ha puesto de moda y todas se han lanzado como locas a comprarla. Uf, qué agobio.

Y hoy se me ha ocurrido que igual que yo estoy harta de esta saturación de información, puede que más gente tenga el mismo sentimiento, y eso me ha hecho pensar que a lo mejor, como todo, esto será algo pasajero, y que una vez haya perdido su carácter novedoso, todo volverá a una forma más tranquila de vivir la moda.

Es que me he dado cuenta de que este mundo bloguero me estresa. No me daba cuenta, pero es así. Me crea ansiedad. Siento como si fuera una carrera por ser más original que nadie, por idear los estilos más impactantes, por crear tendencia, por estar al día de todo lo nuevo que sale casi a cada minuto...

Estoy A-G-O-T-A-D-A.

Y que conste que si aún aguanto es porque estoy encantada de la gente que he conocido gracias al blog (aunque sólo sea de modo virtual), y de las charlas que nos marcamos por aquí, o por los blogs vecinos y amigos, donde me siento como en casa.

Si no fuera por eso, creo que habría reventado ya. :D

Lo que sí tengo claro, de cara a los propósitos de Año Nuevo, es que me voy a tomar las cosas con más calma, y este blog se va a convertir en un espacio más independiente todavía, si es que no lo es ya. Me dejaré guiar casi exclusivamente por mi sentido común y mi gusto personal (aunque ya lo intento) y me tomaré la moda de una manera más relajada que ahora.

Y dicho esto, que no es poco, OS DESEO A TODAS (¡Y TODOS!)...
¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!


(P.D. La foto no tiene nada que ver, pero me relaja ;)


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domingo 13 de diciembre de 2009

Cenas navideñas: Cómo acertar (II)

Aquí estamos erre que erre con el tema de los compromisos navideños. Es una delicia ver propuestas en todos lados con vestidos increíbles para lucir estas fiestas, pero a la hora de la verdad, este mes lo que menos necesitamos es añadir más gastos a nuestra cuenta temblequeante, y aunque rabiemos de ganas de comprar ropa nueva y maravillosa, también es una pena que no amorticemos todos los trapos que tenemos por ahí guardados. Entre ellos, el archifamosísimo y popular vestidito negro con el que ya cuenta cualquier fondo de armario que se precie.

Y vale, estoy con vosotras: ¿Otra vez de negro? ¿Es que no hay otra cosa? Pues sí, hay otras cosas, pero también es cierto que el negro es muy socorrido y siempre adecuado, y aunque una no cause sensación en el evento en cuestión (que puede que sí), al menos seguro que hace un buen papel.

Además, hay mucha fanática del negro por ahí agazapada, así que tampoco podíamos dejarlo de lado en estas fechas tan propicias para lucirlo.

Pero eso sí: como yo soy una enemiga del look negro riguroso de la cabeza a los pies, se me ha ocurrido recopilar algunas ideas que nos ayuden a romper con tanta oscuridad y a dar un poco de vida a un vestido que ya tengamos más visto que el tebeo.


1. Con collares llamativos que resalten sobre el conjunto y aporten luz a la cara.








2. Con los complementos en otro color. Me encanta cómo combina Bar Rafaeli el negro con complementos en marrón. Y mejor si incluimos cinturones y zapatos con color que si nos limitamos al bolso, como hace Olivia Palermo.





3. Combinándolo con abrigo, zapatos y bolso de distinto color, como Diane Kruger, que se atreve con zapatos de color mostaza y abriguito de piel beis.



O como Olivia Palermo, que pone una nota de color con esta chaqueta gris.



4. Evitando que las piernas añadan más oscuridad al conjunto. Perfecta va Diane Kruger con sus botines en blanco y negro y dejando piel a la vista.



Y perfecta también va Laura Ponte con su vestidito negro, su bolso cámel y sus medias caladas, que bien podríamos imitar con unas de rejilla pequeña. Este conjunto puede ser una buena opción para ir a una comida, ya que tanto el estilo del bolso como el del vestido, son muy apropiados para el día.



5. Mezclando distintas texturas, para romper la uniformidad. Por ejemplo, con una falda de plumas, de lentejuelas o cuero, combinadas con un blazer, o con una prenda de lana, o una de tejido satinado.





6. Añadiendo un chaleco que aporte un toque divertido a tanta sobriedad. Y preferiblemente que sea más bonito que el vestido de la foto, porque anda que...



7. Jugando con los volúmenes, como en este precioso vestido de Manoush que luce Anna Friel. Podríamos imitar un poco este efecto con un tutú bajo la falda de un vestido con algo de vuelo, y ciñendo la cintura con un cinturón.



8. Combinando nuestro vestido más festivo con un sencillo jersey, bien de cuello de pico y desbocado, para dejar ver el vestido, o bien con uno ceñido de cuello alto. En cualquier caso, es una buena opción para ir calentita, cómoda y festiva, como la ocasión y la época requieren. Me encanta esta mezcla de jersey y falda de plumas.



9. Y en resumen, atreviéndonos a arriesgar un poco y huyendo del clasicismo. Porque quién me iba a decir a mí que un vestido negro quedaría bien con un abrigo masculino marrón (a priori una mezcla horrible)... ¡Y el caso es que me gusta el resultado!




¿Sabéis vosotras algún otro truquillo para modernizar y combinar un vestidito negro?



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sábado 12 de diciembre de 2009

Cenas navideñas; cómo acertar. (I)

Estos días ando de cabeza pensando en el dichoso "qué me pongo" para las cenas y comidas navideñas que surgen por todas partes. Como sé que el dilema no es sólo mío, y me he dado cuenta de que hablar de cualquier otra cosa es inútil (porque no interesa a nadie), voy a dedicar alguna entrada que otra al asunto.

En realidad mis quebraderos de cabeza vienen de la mano de las cenas más bien formales a las que asisto como acompañante. Si es entre conocidos, siempre es más fácil acertar con el vestuario, porque ya le tienes pillado el punto a la gente y es difícil desentonar. Pero cuando se trata de personas y situaciones desconocidas, me agobia tanto la idea de pasarme de arreglada como la de quedarme corta.

Y buscando, buscando en la red, me he encontrado con algunas imágenes de Laura Ponte que, nos guste o no su estilo tan personal, hay que reconocer que es una experta a la hora de ir adecuada a cualquier evento.

Es curioso que a mí antes no me gustaba ni pizca cómo iba esta chica, pero me debe de estar cambiando bastante el gusto porque de repente me parece que tiene un estilazo. También es cierto que a veces me horrorizan sus mezclas, o su manía de echarse muchos años encima, pero sobre todo me encanta que vaya a su aire haciendo mezclas de lo más arriesgado y sin perder en ningún momento la elegancia. Además, pasa totalmente de las modas, y teniendo en cuenta su profesión, me parece de quitarse el sombrero.

Yo es que ya me estoy hartando de tanto bombardeo de tendencias que la mitad de las veces no tienen ningún sentido. Ya hablaremos de eso, ya...

Y sin más palabrería, que me pierde (si hubiera vivido en la época del lejano Oeste, seguro que me hubiera dedicado a vender crecepelos y esas cosas), pasamos a ver las propuestas:

1. Con pantalón.

El pantalón tiene varias ventajas: abriga más que una falda, te ahorra el dilema de las medias, y permite un estilo más intermedio que se adapta mejor tanto a una cena formal como a una informal. O sea, no canta tanto si la gente va más o menos arreglada que nosotras.

Tomando ideas del estilo de Laura Ponte (porque algunas de sus elecciones no me gustan tal cual), vemos que la combinación pitillos + blusón + salones de tacón + cinturón impactante + bolso tipo cartera , funciona, es cómodo y además está al alcance de todo el mundo. Luego un abrigo mono y bien calentito, y andando. El bolso puede ser igualmente un bolso pequeño con cadena, pero siempre, siempre, con mucha clase. Podríamos apostar por un collar llamativo, pero en ese caso deberíamos prescindir del cinturón, y personalmente, creo que el conjunto perdería con el cambio.











Otras variaciones que también funcionan, serían tanto la versión con pantalón ancho, como el cambio del abrigo por un blazer, como la eliminación del cinturón, si es que la blusa tiene bastante protagonismo por sí sola.









2. Con falda.

Si precisamente estamos esperando que lleguen estas ocasiones para enseñar piernas, también tenemos algunas propuestas sencillas y fáciles de adaptar a nuestro armario. Podemos hacer como Laura Ponte y combinar un vestido sobrio de largo a la rodilla con el mismo cinturón impactante y un blazer, un abrigo, o incluso una chaqueta de corte militar o una cazadora de cuero. El bolso, el mismo que en la opción anterior, y cómo no, con salones de tacón alto no nos equivocamos.







Está claro que hay que invertir en un buen cinturón-joya que pegue con todo, porque otra cosa no, pero Laura Ponte le está sacando muchísimo partido al que tiene. Yo ya me lo he pedido para Navidad. Amigo invisible, si lees esto...¡quiero un cinturón como ése! :D

¿Qué decís? ¿Os parecen buenas opciones?

martes 8 de diciembre de 2009

Cada oveja con su pareja. (II)



Siguiendo con el tema "zapatos", por aquello de no dejarlo incompleto, y para poder pasar a otras cuestiones cuanto antes (que en estas fechas me apetecen más), vamos a ver hoy la segunda entrega de la "guía de estilo para el calzado".


Ya tuvimos la oportunidad de analizar las posibilidades de los peep-toe, los mocasines con tacón, los botines con cordones y los botines tobilleros, así que hoy continuaremos la serie con las sandalias de tiras gruesas, y en entradas sucesivas iremos viendo otros estilos de calzado.

Sandalias de tiras gruesas:




Este tipo de sandalia es perfecto para todas las estaciones del año. Si bien es cierto que las sandalias visten más y en general favorecen más si son de tiras finas y tacón estilizado, las sandalias de tiras gruesas y pequeña plataforma tienen ventajas importantes de las que las otras carecen. Son más actuales y permiten su uso en invierno, ya que se trata de un calzado más "potente" y que queda más equilibrado con la ropa de abrigo.

Si somos de piernas delgadas, podemos usarlas con lo que queramos, sin ningún tipo de problema.



Si no, a menos que las elijamos en color nude (como las de Camila Alvés que ya vimos en una entrada anterior), es preferible reservarlas sólo a su uso con medias (oscuras o de un color parecido al calzado). Sí, sí, volvemos al tema de los leotardos con sandalias, tan de moda últimamente. Pero es que si hay un calzado adecuado para hacer el experimento, sin duda es éste. (Los peep-toe también se prestan bien a ello y son más aptos para tímidas o poco convencidas).

Por lo demás, este tipo de calzado combina muy bien con prendas de corte romántico: faldas muy cortas con puntilla, vestidos vaporosos, faldas con algo de vuelo y muy femeninas...También con las de corte trapecio o "A", pero preferiblemente en su versión corta.





Como es un zapato algo cerrado aun siendo sandalia, combina bien con pantalones tobilleros que no les resten protagonismo. Los de tipo harén también son una buena opción. E incluso cualquier pantalón con dos vueltas en el bajo, permitirá lucir las sandalias como se merecen.




Las bermudas y los shorts también son una buena alternativa.






Y en general, les queda bien todo lo que combina con los botines tobilleros.


Sin embargo, estas sandalias son tan versátiles que incluso darán el toque hippie perfecto a unos vaqueros de pata ancha y extra larga.

Me atrevería a decir que con lo único con lo que no combinan es con la ropa demasiado formal y estructurada: traje sastre, pantalón masculino, falda tubo...

Por último, un apunte: si nos decidimos a llevarlas con leotardos, es mejor que optemos por unas sandalias de color marrón de tono medio u oscuro, antes que por unas más claritas. Las negras también son una buena idea, pero personalmente, prefiero las marrones. Además, el modelo ideal será el que se cierre con hebilla en el tobillo y tenga una tira cruzando el empeine, como las de la foto (de La Redoute, cómo no), que para mi gusto ¡son PERFECTAS! ¿A vosotras no os lo parece?

¿Y qué me decís? ¿Os gusta este tipo de sandalias para el invierno? :)


*) Por cierto, aviso que he añadido nuevos ejemplos en la entrada anterior sobre el minivestido negro. Es una foto que tenía por ahí pero que no encontré en su momento, y a las que queríais copiar la idea ¡os va a encantar! :)

miércoles 2 de diciembre de 2009

Medias tintas.




Muchas veces me he preguntado la razón por la que uso tan pocas faldas en invierno, mientras que en verano no llevo otra cosa. Un motivo que se me ocurría era el frío, pero teniendo en cuenta que toda mi vida he vivido en el sur de España, no parece una razón de peso.

Hace poco pensé que podía deberse al rollo que supone tener que ponerme medias, con el gesto añadido que eso implica a la hora de vestirme. Por eso pensaba que la nueva moda de las calcetas largas me ayudaría a combatir esa pereza. Lo malo es que aún no he tenido valor para apuntarme a esa tendencia, así que no he solucionado mucho. Pero de todos modos, no parece que esa nimiedad pueda ser la causante de la ausencia de faldas en mi vestuario de invierno.

Y recientemente he dado con el quid de la cuestión. Por supuesto, son las medias, pero no porque me dé pereza ponérmelas. El motivo es otro.

Supongamos que tengo una cena estas Navidades. Se me ocurre que podría hacer uso del archifamosísimo vestidito negro que cada temporada nos aconsejan tener (y que cómo no, tengo). En principio parece un valor seguro, y si no me lo pongo en ocasiones como ésta, ¿cuándo me lo voy a poner?.




Pues bien, cuando ya me he decidido por el vestido, pienso en los zapatos que le irían bien. Se me ocurre que quizá unos peep-toe de tacón alto y color negro, o puede que opte por darle un toque más actual con unos botines tobilleros.

Vale, la cosa marcha bien. No puedo equivocarme con un conjunto así. Ahora a por las medias. Teniendo en cuenta que desde hace un tiempo las medias tupidísimas parecen ser la única opción aceptable, y que a mí no me gusta llevar las piernas de colores, está claro que sólo puedo decantarme por unas negras. Además, la elección de los botines las convierte en la opción más aconsejable.




Y finalmente, teniendo en cuenta que estamos en otoño, me falta elegir un abrigo. Y claro, el más socorrido es uno negro, entre otras cosas porque abrigos no tengo cinco mil, y para ir arreglada sólo tengo uno o dos.

Conclusión: si finalmente me decido por eso, voy a ir toda de negro de la cabeza a los pies, y francamente, aparte de ser un look de lo más deprimente, no me veo nada favorecida.



Y la culpa de ello la tienen principalmente las medias, y concretamente, esta moda de las medias súper tupidas. Ahora se han puesto de moda también las negras de topitos, o "plumetti", como las han bautizado, pero es que a mí esas medias no me van.

Hace años no tenía problema con ponerme faldas a menudo porque me ponía medias transparentes o semitransparentes de color marrón o negro, y podía salir a la calle tranquilamente sin que me tiraran piedras. Pero ahora que han sido demonizadas, (como ya sabemos todas, porque el tema no es nuevo) se me quitan las ganas de ponerme una falda sólo para no tener que enfrentarme al dilema.

¿Y qué otras opciones tenemos las que, como yo, no nos vemos con las piernas de colores? Pues muy pocas.

Si os soy sincera, a mí me parecen muy bien los leotardos y las medias tupidas (incluso de fantasía), para el día a día, con la ropa informal. Pero para un vestido de fiesta no me gustan, ésa es la verdad. Lo que me gusta es el color de la piel, que no le quita protagonismo al vestido. Pero como no es lógico ni saludable ir en invierno con las piernas al aire, me temo que no queda más solución que optar por las medias naturales, que además toda la vida han sido sinónimo de elegancia y atractivo.




No hay más que recordar imágenes de cualquier diva de los años dorados del cine. ¿Cómo le habrían quedado a Audrey Hepburn unas medias tupidas negras con su elegante vestidito negro de "Desayuno con Diamantes"? Pues para mi gusto, fatal. ¿O en la escena final de la película, con su gabardina beis, cuando sale a buscar al gato bajo la lluvia? Fatal también.




¿Y qué me decís de cualquiera de las heroínas de Hitchcock? ¿Qué habría sido de Kim Novak en cualquiera de sus elegantes apariciones si se hubiera plantado unas medias tupidas de color azul klein? Pues no consigo imaginármelo de manera que quede bien. Y Marilyn Monroe, ¿habría lucido igual sus piernas si las hubiera mantenido toda la vida en el anonimato de unas medias oscurísimas?

Y bueno, sin necesidad de remontarnos a esos años, hoy día también podemos apreciar la diferencia entre unas piernas coloridas y unas al natural.




Así que yo ya he reorganizado mis normas estilísticas en lo que a medias se refiere, y he decidido que las medias tupidas las dejaré para las faldas de color o estampadas, pero para las negras, volveré a la elegancia tradicional de las medias sin color. Porque sinceramente, y nunca mejor dicho, no hay color. Eso sí: sin brillos, por favor.




¿Y vosotras qué opináis? ¿Tenéis el mismo dilema con las dichosas medias?

lunes 30 de noviembre de 2009

Cada oveja con su pareja. (I)




No es ningún misterio que a las mujeres nos encantan los zapatos. Nos gustan de todo tipo: con tacón, sin tacón, sandalias, cerrados, tipo salón, peep-toe, botines, botas de caña alta...Y además somos muchas las que tenemos adicción y compramos sin medida. Y así tenemos el armario: abarrotado de zapatos de todos los estilos imaginables...

¿Pero sabemos con qué combina bien cada uno de ellos y le sacamos todo el partido posible? ¿¿O por el contrario tenemos más de un par que compramos por impulso y que espera abandonado en un rincón el momento en que lo saquemos del anonimato??

Pues con el objetivo de que les demos a todos ellos su oportunidad, he intentado elaborar una pequeña guía de estilo para el calzado, para que nos queden claras las posibilidades de cada tipo de zapato y podamos amortizarlos al máximo. Como siempre, esto no son más que sugerencias, y por supuesto, no significa que cualquier otra combinación "esté mal". Simplemente, éstos son mis gustos (que tampoco son inamovibles) y el modo en que yo los veo mejor.

Eso sí, como esta "guía" va a salir muy extensa, la veremos dividida en varias entradas.

Vamos allá:

1. Botines tobilleros (mejor con tacón):




Por su rabiosa actualidad, he decidido empezar por éste. Son como su nombre indica, aquellos botines que sólo llegan al tobillo, y que por ello a veces se pueden confundir con los zapatos abotinados, ya que son casi la misma cosa.

Este tipo de botín es poco aconsejable si nuestras piernas no son delgadas, ya que hará de todo menos favorecernos. Sobre todo requieren unos tobillos muy estilizados. De todos modos, para piernas más gorditas, se pueden llevar siempre que las medias sean muy tupidas y del mismo color que el botín. Sin embargo, las piernas más delgadas se pueden permitir más fantasías al combinarlos, jugando por ejemplo con efectos divertidos en las medias.

Este tipo de calzado queda bien con casi todo: con pantalones pitillo un poco cortos, con pantalones tipo harem, con faldas cortas de todo tipo, , con pantalones cortos o bermudas, con minivestidos...Con pantalones anchos también, pero obviamente permiten lucir menos el botín. (Empiezo a hablar como un ladrón presuntuoso ;)

Con lo que no quedan bien (siempre según mi opinión) es con faldas o vestidos largos o a media pantorrilla. Toda falda que baje un poco del largo a la rodilla, necesita un zapato más escotado que deje desnudo el tobillo. De todos modos, en general es un largo poco favorecedor que es mejor evitar siempre que tengamos oportunidad.

2. El botín con cordones:




También han tenido un repentino resurgir esta temporada, después de años relegados al olvido. Dan un aspecto ingenuo e infantil muy gracioso, y cambian totalmente el estilo de nuestras prendas habituales. Mi opción ideal es en negro, porque permite más combinaciones de estilo y más variedad de conjuntos.

La altura de caña ideal es la media. Ni tobilleros, porque serían más un zapato abotinado que otra cosa, ni de caña alta, porque tienen menos posibilidades.

Este estilo queda bien con pantalones de largo tres cuartos, para entendernos. Es decir, con cualquiera que no tape la caña del botín y permita que se vea todo el acordonado, ya que es su mayor encanto. Con pantalón largo pierden toda la gracia, aunque lógicamente, también se pueden llevar.

Pero su pareja ideal es el pantalón tobillero de pinzas, el pantalón largo con un par de vueltas en el bajo, y las minifaldas en todas sus formas, así como los minivestidos. Los leggins también, pero esta opción a mí me atrae menos (entre otras cosas porque no me gusta esta prenda). Este tipo de botín hace buena pareja con faldas tanto de estilo vaporoso e hiper femenino como con las más funcionales, de corte trapecio o recto.

Y a mí particularmente me encantan estos botines con los olvidados pantalones bombachos, tanto justo por debajo de la rodilla como un poco más largos.

En cuanto a las medias, como ocurre con todo tipo de botín, dependerá de lo estilizadas que se tengan las piernas, aunque en cualquier caso, sus mejores aliadas son las transparentes, y las negras, tanto las muy tupidas como las menos. La combinación con calcetas también es muy adecuada, sobre todo si optamos por combinarlos con bermudas o bombachos.

3. Los zapatos peep-toe de tacón alto:



Para mi gusto, uno de los mejores modelos que se ha inventado. Me refiero a los que tienen el mismo corte que unos zapatos de tipo salón, pero con la punta abierta. Y tanto con talón tapado como destapado.

Estos zapatos, al carecer de pulsera, favorecen a todo el mundo, tengamos piernas de anuncio o no. Si somos de piernas muy delgadas, la mejor opción es con un poquito de plataforma. Y al contrario; con piernas más gruesas, cuanto más delicado sea el zapato, mejor.

Este peep toe con tacón viste tanto como el de corte salón pero también permite looks mucho más informales. Son de lo más versátil que podemos encontrar, y así, podemos combinarlos para el día a día con unos vaqueros, o para ir más arregladas, con cualquier vestido de cóctel. Además, es de los pocos que quedan bien con faldas de largo difícil (a media pierna) y que admiten estupendamente el tacón de cuña.

Mi sugerencia: mejor de color marrón.

4. Los mocasines con tacón:





Este calzado, que cuenta con muchas detractoras, pero que a mí personalmente me encanta, también es de los que más posibilidades ofrece. Si bien dentro del mismo estilo podemos encontrar algo así como variados subestilos, en función de si la punta es más o menos redondeada, si son muy escotados o poco, si el tacón es más o menos ancho, en general todos ellos combinan bien con las mismas prendas.

De todos modos, mi opción favorita es la de tacón ancho, muy escotados en el empeine (es decir, de "cara" cortita) y punta no muy cuadrada. Es decir, algo así como una mezcla entre el zapato de tipo salón y el mocasín de toda la vida. Con el toque femenino de los primeros y el aire más informal y colegial de los segundos.

Su pareja ideal: las bermudas de todo tipo (creedme que esta combinación queda muy bien), las faldas acampanadas o evasé y las de corte más recto. Pero siempre cortas. Mejor con prendas estructuradas que con tejidos de tipo vaporoso, que en mi opinión no pegan. Es decir, las prendas de tipo vaquero y las de caída similar, son las que mejor combinan con los mocasines. Aunque si nuestros mocasines tiran más hacia el zapato de tipo salón, permitirán la combinación con prendas más ligeras y femeninas.

Por supuesto, con los vaqueros de cualquier corte, quedan estupendamente. Y también con pantalones de pernera ancha, tanto de vestir como más informales.

Con lo que no hacen buena pareja es con la ropa de fiesta, por mucho que hayamos visto algunos ejemplos por ahí. De hecho, yo reconozco que me encanta Alexa Chung, pero le he visto alguna mezcla de mocasines con vestido de fiesta que no me ha gustado nada de nada. Eso sí, lleva los botines como nadie. :)

En cuanto a las medias adecuadas, si tenemos pensado animarnos con las calcetas, ésta sería una buena opción, ya que el estilo eminentemente colegial de los mocasines, los hacen especialmente idóneos. Igualmente, los leotardos de todo tipo quedarán estupendos con este calzado por la misma razón. Así que podemos combinarlos sin miedo con medias de fantasía, leotardos calados, etc.


Todas las imágenes corresponden a calzado de La Redoute, salvo los peep-toe, que son de Wonders (en el Corte Inglés) y que ya vimos en una entrada anterior.

miércoles 25 de noviembre de 2009

Ideas para copiar: el minivestido.



Hoy una entrada cortita, porque no me da tiempo a más. Además, quiero saber qué se siente siendo breve. :)

De vez en cuando voy buscando imágenes en internet un poco al tuntún, sin una idea clara de qué es lo que quiero encontrar. Simplemente, cuando veo algo que me llama la atención, lo copio y lo archivo. Y suelen ser cosas que me sirven de inspiración, bien para combinar mi ropa, o bien para copiar cuando encuentre el momento de lanzarme a la costura, que estoy viendo que va a acabar siendo uno de tantos hobbies que se me quedan en el tintero.

Pero para evitar que eso ocurra, trato de fichar ideas que sean fácilmente copiables, incluso para una persona extremadamente perezosa con la costura, como es mi caso.

Por eso hoy quería enseñaros una de esas ideas que me pareció intesante. Y esta vez sí que me voy a lanzar a copiarla. Se trata del minivestido negro que ilustra el encabezamiento de esta entrada. ¿No os parece la cosa más tonta y resultona del mundo? A mí sí. Me parece que queda estupendo teniendo en cuenta lo que es. Si lo analizamos bien, viene a ser algo así como una camiseta básica, algo entallada y un poco larga, a la que se le han cosido unas aplicaciones iguales en el bajo y en las mangas. Y luego, algún adornillo para completar aquí y allá, pero vamos...totalmente prescindibles o sustituibles por un buen collar.

A mí me encantó cuando lo vi. Además, sé de buena tinta que en las mercerías tienen tiras de pasamanería parecidas a la que lleva el vestido en el bajo, que las he visto yo. Creo que son para rematar los bajos de las cortinas y cosas así. No son lo mismo, pero harán el mismo efecto, que es de lo que se trata.

Aquí tenéis otro ejemplo estupendo, más fácil aún si cabe:




Además, otra ventaja de esta idea es que se presta a variaciones: se pueden poner un par de tiras abajo, en lugar de una sola, para que no quede tan corto. O bien se puede sustituir la pasamanería por las plumas, para conseguir algo parecido a este otro vestido:



Y con un poquito de maña, tendremos un vestido cómodo, bonito, actual y de lo más personal. Y barato, porque ni la camiseta ni los adornos nos van a costar mucho.

Eso sí, aquí no vale acompañarlo de un tacón sencillito. En este caso, hay que calzarse unos buenos tacones, que para eso es un vestido para una ocasión especial.

¿Y a vosotras qué os parece?


(Las imágenes las he tomado de Trendencias).



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