jueves, 16 de mayo de 2013

Tiempo de reciclaje personal



Bueno, como ya me quejé ayer de mis problemas mundanos, ahora voy a cumplir con lo que tenía previsto, aunque lo que me motiva hoy a escribir no es el tema que tenía en mente, sino dos programas que vi anoche en la tele y que me hicieron pensar. Uno trataba de personas que se han tenido que reciclar laboralmente por la crisis, y otro era el de "Españoles en el mundo", programa con el que siempre disfruto, pero que además ayer parecía continuar con la temática del programa anterior que comento.

(Madre mía, ahora el pintor se ha puesto a cantar la canción de Marco con deje coplero. ¡Socorro!) - ver entrada anterior.

Bueno, como decía: "Españoles en el mundo" contaba en esta ocasión con varias personas que habían dado un giro total a sus vidas, y todas acababan su explicación con el mismo pensamiento: la vida es corta y hay que hacer lo que a uno le haga feliz.

Todo esto me tocó ayer la fibra sensible más que cualquier otro día porque últimamente me estoy planteando ese tipo de cosas a raíz de la crisis. La verdad es que yo soy una de tantas personas afectadas y me toca reciclarme profesionalmente. Y llevo un tiempo hecha un lío. No tengo claro si debería seguir por el mismo camino o aprovechar la coyuntura para cambiar radicalmente y buscar algo que realmente me guste y que me haga feliz. Esto me ha provocado más agobio del que me hubiera gustado, porque aunque hay mil caminos que me gustaría emprender, el hecho de romper con mi pasado laboral y por así decirlo, echar por tierra toda mi experiencia, no me acaba de dejar tranquila. Me falta el empujoncito y la fuerza para decidir dedicarme a algo nuevo y empezar de cero.

Y el programa de ayer me animó mucho. Había ingenieros, informáticas, economistas...que dieron carpetazo a su vida anterior y se lanzaron a algo que no tenía nada que ver, pero que les hacía felices. E incluso tuvieron que empezar de cero, porque algunos no tenían ni la más mínima formación relacionada ni conocimiento ninguno, pero les ha ido bien. Una chica era tan feliz que no podía parar de sonreír. Y yo quiero eso. (Quién no, ¿verdad?).

La verdad es que a veces pienso que nuestra formación y nuestra trayectoria son un lastre. El sentido común nos dice que deberíamos construir a partir de lo que ya tenemos, pero el corazón nos dice otra cosa, y puede que si tuviéramos libertad para decidir sin el miedo a desaprovechar lo que ya hemos obtenido, podríamos dedicarnos a cosas que nos hicieran muy felices, y en las que, quién sabe, a lo mejor podríamos destacar. Porque ésa es otra: estoy convencida de que todos podemos ser brillantes en alguna actividad, pero quizá hemos elegido el camino equivocado y nos empeñamos en seguir ahí sin pasar de ser uno más del montón en toda nuestra vida.

Un ejemplo farandulero pero muy claro: Julio Iglesias era futbolista, aunque nadie lo recuerde de esa época. Se lesionó y entonces cogió una guitarra para pasar el rato durante su convalecencia, y hasta hoy. Se convirtió en un artista destacable (guste más o menos) porque encontró lo que de verdad se le daba bien.

Todo el mundo tiene algún talento, pero si no probamos otras cosas, nunca lo sabremos. Hay gente privilegiada a la que le encanta su trabajo. Una gran mayoría, en cambio, sólo lo tolera, y miran el reloj a la espera de que la jornada laboral pase lo antes posible y puedan dedicarse a algo que les apasiona, y a lo que llaman "hobbie" quitándole importancia. Bueno, ¿pues por qué no vivir de ese hobbie? ¿por qué no cultivarlo y trabajarlo y encontrar la manera de sacarle provecho? ¿por qué limitarse a mirar con envidia a los que sí se animaron a hacerlo? Y no menos importante: ¿por qué pensamos que dedicarnos a ello supone una ocupación de nivel inferior frente a la que ya teníamos?

Decimos que la vida es corta, y es verdad relativamente. Porque por otro lado, también es lo suficientemente larga (con suerte) como para no tener que pasarse cuarenta años haciendo exactamente lo mismo si no nos llena. ¿Por qué no emprender un nuevo camino después de pasar, digamos quince años, dedicándonos a la actividad que elegimos en primer lugar? ¿Qué problema hay? ¿Van a pesar más esos quince años que el resto de vida que nos queda por vivir? ¿De verdad merece la pena sacrificar así nuestro futuro?

Hace poco me leí un libro que me gustó mucho llamado "Cómo encontrar un trabajo satisfactorio", de Roman Krznaric. Me hace gracia porque me tendría que haber leído cualquier otro que tratara simple y llanamente de cómo encontrar un trabajo, que es lo que necesito ahora mismo, pero soy una idealista que tiene tendencia a ir a las nubes y no pude evitar comprarme ése y devorarlo. Y bueno, trataba de todo esto. Resumiendo, decía más o menos: busca qué es lo que te hace fluir en esta vida, lo que hace que te sientas en tu elemento, y busca la manera de dedicarte a ello. Prueba todos los caminos posibles, pero no te rindas. Siempre habrá una forma de aproximarte a ese trabajo que te gustaría tener.

Bonito pensamiento, ¿verdad? Pero ¿utópico? Pues quizá no tanto. Puede ser que nosotros mismos nos pongamos más trabas de las que en verdad existen. Quizá nos imaginamos el camino mucho más duro e inaccesible de lo que es, pero en el libro contaban varias experiencias de personas que no se conformaron con el camino que ya tenían trazado, y lo cierto es que te hacían pensar que hay muchas maneras de perseguir un deseo, y siempre hay alguna a nuestro alcance.

Es curioso, podría estar escribiendo sobre este tema durante horas sin cansarme, y seguro que me quedaban cosas por decir, pero no quiero torturaros, así que paro ya.

De todos modos, me encantaría seguir el debate con vuestras aportaciones, como siempre. :)




miércoles, 15 de mayo de 2013

Quisquillosa

Así me siento ahora mismo

Desde ayer me surgió la necesidad de escribir una entrada sobre el pesimismo y el optimismo, y la importancia de orientarnos hacia el segundo y bla, bla, bla...No descarto tratar el tema, pero es que hoy no puedo, porque hay otra cosa que ha invadido mi pensamiento y dista mucho de provocarme sentimientos positivos: Hay un pintor en mi edificio que no para de cantar a pleno pulmón y de hablar consigo mismo en voz alta, muy alta. ¡Me está poniendo para que me dé algooooo! 

Me doy cuenta de que soy una persona muy quisquillosa, porque en este tipo de situaciones la única que parece plantearse la posibilidad de llamarle la atención, soy yo. Siempre pasa igual. Si hay ruidos intempestivos o cualquier molestia, nadie se queja, aunque sientan el mismo malestar, así que me quedo sola en mi cruzada. Seguro que ya me han puesto la etiqueta de la maniática de la comunidad, pero jolín, es que no entiendo que la gente pase olímpicamente si un vecino decide montar un fiestón en su piso una noche entre semana, y se dedica a pegar gritos y a cantar a lo bestia con todos sus amigos, mientras se acompañan con palmas hasta bien entrada la noche. No lo entiendo. Puede que yo tenga un nivel de tolerancia más bajo, que no digo que no, porque cualquier ruidito injustificado y continuado me pone nerviosa, pero soy lo suficientemente razonable como para no quejarme si son ruidos que se deben a un transcurrir normal y civilizado de la vida diaria. Pero cuando la gente hace ruido para fastidiar, y parece pensar "que les zurzan si molesto", entonces me hierve la sangre y tengo que actuar.

El caso del pintor es diferente, por eso me estoy conteniendo. El hombre está contento y parece querer compartir su alegría con el mundo, pero molesta, porque yo tengo otras cosas que hacer y en las que concentrarme y no me deja tener la ventana abierta. (Con ella cerrada también se le oye). Pero como supongo que su paso por el edificio no durará mucho tiempo más, voy a ver si me aguanto (aunque me fastidia) porque no quiero ser la aguafiestas que le tuerce el día a una de las pocas personas que se ven felices actualmente. Pero me hace acordarme de mi piso anterior, donde tuve que sufrir la obra en casa de un vecino porque los albañiles también se dedicaban a cantar copla como si les fuera la vida en ello y a poner la radio con música fuerte mientras descansaban la voz. Además, desde las ocho de la mañana. La gente es tremenda.

Y si encima una es tiquismiquis como yo, y tiene un oído que puede captar el sonido de un silbato para perros, apaga y vámonos. Subida de tensión asegurada. ¡Aaaaaaayyyyyy, qué nerviosa me pongo! 

Debo decir en mi defensa que mi edificio es de ésos en que todos los pisos con sus ventanas giran en torno a un patio común, así que quieras o no, eres partícipe de la vida de los demás. Hace efecto embudo y todos los sonidos se amplifican. 

Pero bueno, a ver si después de este público desahogo, encuentro la fortaleza mental para aguantar un día más el canturreo de este hombre. (Seguro que acabo pidiéndole que se calle, en fin...)

Cuando se me pase este estado de impaciencia, intentaré escribir la entrada que tenía prevista.

¿Hay más quisquillosos por ahí fuera o estoy sola en esto?


martes, 7 de mayo de 2013

Otra vez ropa




Esto es la Ley de Murphy. Basta con que haga público mi propósito de dejar el tema "moda" para que de pronto se me ocurran cosas que escribir al respecto. Y al contrario me pasa igual: Tengo mil cosas que decir en relación a otros temas pero de pronto me he quedado en blanco. En fin, qué le vamos a hacer. Volvemos al redil...

Eso sí, esta entrada no es para dar pautas de cómo deberíamos organizar nuestro armario, ni nada de eso. Es para quejarme y desahogarme por lo absurda que he sido acumulando prendas inútiles en mi vida. Estoy harta. Llevaba yo una temporada tan contenta pensando que había superado mis neuras estilísticas, cuando de golpe y porrazo nos ha venido este cambio de estación tan radical y todas mis carencias han salido a la luz.

No aprendo, no aprendo y no aprendo. De pronto, con este calor, no encuentro nada que ponerme. Y entonces me doy cuenta de la cantidad de chorradas que me he ido comprando a lo largo del tiempo. Nada me queda bien. Tengo cosas muy monas, sí, pero ninguna me vale para ir a hacer la compra o para darme una vuelta sin más. O voy hecha unos zorros, o parece que me he arreglado demasiado. Y lo que me preocupa más: no voy cómoda.

Tiene bemoles que la camiseta que más me gusta y que nunca me falla, sea una que me compré el año pasado en los chinos. ¿Por qué? Pues porque es blanca (bendito "color"), no se transparenta, no es ni muy ajustada ni totalmente suelta, ni corta ni larga, con las mangas cortas pero casi hasta el codo y con un escote que favorece. Y cómoda. Y entonces me da por razonar: ¿por qué narices no lo tengo todo así? Si yo soy una persona de básicos, ¿por qué no tengo más? ¿Por qué me da por comprarme cosas estampadas, o que se transparentan demasiado (me digo: luego con algo debajo...), o ajustadas de más, o con volantitos y adornos que luego no me convencen? ¿Por qué no compro con cabeza?

Supongo que parte de culpa la tienen las tiendas "low cost", porque de vez en cuando me paso a darme una vuelta buscando algo y todo lo que veo es malo, malo. Y me da rabia gastarme 30 euros en una blusa con los hilos colgando y sintética perdida. Y arrugada por haber tenido que rescatarla del suelo. Me joroba, oye. Y más rabia me da tener que gastarme 50 en algo con un poco más de calidad. Ni puedo, ni quiero. Pero la verdad es que es difícil encontrar ropa sencilla, bien cortada y de calidad, con colores neutros y combinables, y con un precio razonable. Para mi gusto, todavía Mango se salva. Pero en Zara yo me lo encuentro todo siempre tirado por el suelo y cada día de peor calidad, no sé vosotras. Claro que lo suplen con Massimo Dutti, pero mi poder adquisitivo no me permite grandes dispendios allí.

En fin, ése es mi dilema ahora mismo. El día que pueda coger de mi armario una camiseta al azar y unos pantalones y verme estupenda en cinco minutos (sin repetir todos los días lo mismo), mis quebraderos de cabeza estilísticos se habrán acabado. Pero me temo que va a tardar en llegar ese día.

De momento, a ver si escribiéndolo aquí consigo recordarlo la próxima vez que me compre algo: BÁSICOS; eso es lo que necesito. Prendas versátiles, combinables, discretas (ya las adornaré con complementos) y que no estén hechas un trapo al tercer lavado. Y ya que estamos, prefiero que las blusas y camisetas sean de manguita corta. Noto que suelen quedarme mejor y son más polivalentes. Además me veo más "fina".

¿A vosotras también os cuesta cogerle el punto al cambio de estación o lo tenéis dominado?


lunes, 29 de abril de 2013

Luchando contra la dispersión





Me duele tener que admitirlo, pero soy una persona que se dispersa con facilidad. Supongo que me interesan demasiadas cosas, o que, simplemente, siento curiosidad por todo lo que se me pone por delante. Pero el resultado final, y nada conveniente, es que me cuesta centrarme.

En realidad me cuesta centrarme porque no acabo de identificar un objetivo claro en todo lo que hago. En cuanto encuentro el sentido y logro enfocarme, me implico al máximo y soy muy concienzuda con mi trabajo. Pero mi eterno problema es encontrar el tan ansiado foco.

Estas cavilaciones vienen a cuento de que estos días pasados, por enésima vez en mi vida, se me ocurrió escribir una lista de propósitos para mi futuro, con el fin de concentrar mis esfuerzos en algo provechoso, y para que todo lo que vaya estudiando, repasando, construyendo, etc., tenga sentido como un todo y vaya orientado en una misma dirección. Pues bien, antes de escribir la lista de propósitos con mis últimas ocurrencias, miré en mi archivo de documentos similares. Tengo incluso una carpeta en el ordenador a la que llamé "Objetivos", y está a rebosar de escritos con nombres como "propósitos de año nuevo", "mi futuro a largo plazo", "mi nueva vida", "planes" y cosas por el estilo...Lo más desconcertante es que tengo documentos fechados desde el 2007 hasta el presente año, y se me ha ocurrido abrir algunos de ellos para ver cómo he evolucionado y me he quedado a cuadros: no he evolucionado lo más mínimo. Al menos no en lo tocante a mis objetivos laborales. Se repiten los mismos un año tras otro. De vez en cuando cambia el idioma que quiero estudiar (y que nunca aprendo), o engroso la lista de "habilidades" y de aspectos a reforzar con lo aprendido en un nuevo curso. Pero en esencia, siempre es igual.

Me pregunto por qué me pasa esto. Supongo que siempre obtengo los mismos resultados porque siempre actúo igual. Quizá es difícil salir del bucle que nosotros mismos nos hemos creado porque siempre nos enfrentamos a las cosas de la misma manera. Eso hace que adquiramos unos hábitos con los que cuesta romper, y creo que la forma de salir de ellos es cambiar la forma de hacer las cosas. O simplemente introducir una nueva rutina. Algo que nos ayude a encontrar una nueva forma de ver las cosas, o que lisa y llanamente nos sirva para ponernos en marcha y empezar a ver progresos o algún tipo de evolución.

Me he dado cuenta de que cuando estoy muy atascada me sienta muy bien dar un largo paseo. Mi ideal es pasear por el campo, pero como ahora no lo tengo a mano, me conformo con perderme por los jardines y por calles tranquilitas. Es increíble cómo me oxigena y cómo me ayuda a aclarar las ideas. Normalmente, después de un paseo así veo las cosas de otra manera, y estoy mucho más dispuesta a encarar cualquier dificultad.

Por eso ahora me planteo incorporar una nueva afición a mi vida. Quiero correr. He leído tantas cosas buenas de este sencillo deporte que estoy segura de que me sentaría de maravilla y me ayudaría a empezar a poner orden en mis asuntos. Lo malo es que siempre encuentro excusas para posponerlo, pero no quiero que acabe siendo un propósito más en una de mis listas de objetivos, así que he decidido escribirlo en el blog para que el peso de la responsabilidad sea mayor. :) Si lo digo en público, no voy a tener más remedio que cumplirlo. ¡O eso espero! De momento estoy esperando ese empujoncito que me falta, aunque creo que de esta semana no pasa. Os mantendré informados.

Pero también me gustaría saber cómo encaráis los demás estos momentos de bloqueo vital. ¿Soy la única que se pasa la vida haciendo propósitos sin llegar a cumplirlos? ¿Hay por ahí alguien aficionado al running que haya notado los beneficios en su vida en general?

Me encantaría conocer vuestra experiencia.





jueves, 25 de abril de 2013

Cambio de rumbo


Pues sí, eso es lo que toca a partir de ahora. He estado muchísimo tiempo sin entrar en el blog porque tenía un bloqueo mental importante. No sólo a nivel de blog, sino también en otros aspectos más importantes de mi vida. Y pido disculpas a todo el que haya entrado de cuando en cuando buscando una nueva actualización y se haya encontrado con la misma imagen de siempre.

Pero ya he encontrado el motivo que me impedía avanzar y que me quitaba las ganas de actualizar: la temática del blog. 

Este blog empezó como un enfoque personal hacia la moda y el estilo, pero con el paso del tiempo me ha llegado a aburrir hasta a mí. Creo que a estas alturas tengo muy poco que aportar a este mundillo, y la verdad es que ni siquiera me importa.

Sinceramente, yo soy muy normalita, y mi experiencia estilística, por así decir, está plagada de errores, aunque también de algunos aciertos importantes, todo hay que decirlo. Pero desde luego, no tengo nivel para estar dando consejos a nadie, y además estoy cansada de tanto dictado de la moda y tanto quebradero de cabeza innecesario. Creo que incluso vestía mucho mejor antes, cuando no tenía tanta información, y por eso siento que necesito apartarme de todas las publicaciones que miraba a diario para poder encontrar algo de inspiración para el blog, porque a veces han llegado incluso a agobiarme. Por todo ello, he decidido dejar de lado este tema y seguir buscando nuevos caminos que me permitan avanzar.

Doy por finalizada esta etapa, ea.

En cambio, me sigue gustando escribir. Y comunicar. Me encanta conectar con la gente, sobre todo cuando expreso mis quebraderos de cabeza y veo que hay más personas que se identifican conmigo. Y el hecho de no poder escribir nada en el blog porque lo que me inspira últimamente no guarda relación con la moda, (ni siquiera forzando el enfoque), me estaba llenando de impaciencia.

Así que he tomado una determinación:

El blog va a sufrir un cambio de rumbo. Ya no va a tratar de moda ni de estilo. Va a tratar de cualquier cosa que me preocupe y que me motive a escribir. Lo aviso porque no quiero que nadie se sienta decepcionado una y otra vez cuando vea que hay nuevas actualizaciones que nada tienen que ver con el tema habitual. Pero espero que quede alguien por ahí que aún sienta curiosidad por saber qué más quiero compartir. Me encantaría poder seguir conversando con vosotras (lo digo en femenino porque ha sido lo habitual) y cambiar impresiones. Me encantan esas charlas tan enriquecedoras.

A cambio de este giro temático, prometo muchas más actualizaciones. Me interesan muchísimas cosas y siento la necesidad de hablar de todas ellas a diario, así que tengo cuerda para rato.

Gracias a todas las lectoras (y lectores, si los hubiera) que me habéis seguido hasta aquí, y gracias también a todas las que vayáis a continuar conmigo en esta nueva etapa.

A todos los demás...¡¡BIENVENIDOS!!

(¡¡Aleluya!! ¡¡Qué liberada me siento!!)  ;)


.